Experiencia: Tres meses viviendo en Japón - Carolina

Mi nombre es Carolina y desde que llegué a Japón han transcurrido 3 meses.

Desde el momento en que arribé y me di cuenta que estaba al otro lado de mis tierras pensé que ésta sería la aventura de mi vida, todo lo que creí algún día conocer solo por libros ahora esta aquí.

Cada día que despierto tomo el té verde junto a la hermosa vista que tiene mi habitación: el Monte Fuji.

También adorna mi mañana la melodía y el timbre tan característico de varios colegios cercanos.

 

Melodía que tantas veces escuché en animé y en los CD con los que aprendí japonés en Chile y que me avisa que debo partir a mis clases. Cada alumno viene de diferentes partes del mundo; mundos y realidades completamente distintas pero que sin embargo a la hora de comunicarse, todas esas barreras se rompen gracias al  japonés.

 

Esta beca no solo me ha permitido mejorar la enseñanza del idioma japonés, sino que  además he podido explorar la cultura japonesa e introducirme aún más, investigando temas de los que siempre quise conocer gracias a la completa y accesible biblioteca que tiene este centro.

 

He recorrido muchos lugares en los que mis ojos se han empapado de no tan sólo la belleza sino que de historia de miles de años atrás. Recorrer Nikko, entrar a un templo y recorrer lugares donde vivió el gran shogun Tokugawa Leyasu, hace sentir que la historia se hace realidad frente a mis ojos.

 

En esta ocasión tuve la fortuna de obtener una beca precisamente cuando este centro internacional cumple 20 años y para celebrarlos cada uno dio a conocer a su país con alguna presentación. Oportunidad que nos permitió relacionarnos con vecinos y con mucha gente interesada en el intercambio cultural. Se hace muy importante así, no tan solo compartir con profesores y personas dedicadas a la enseñanza, sino que con personas de todas las edades ya que así es posible distinguir y diferenciar tipos de lenguaje, entonación y pronunciación. Es muy distinto hablar con un profesor, con un niño, una joven y un adulto mayor.

 

Cada día que pasa, poco a poco se va intensificando el frío, creando frente a mis ojos imágenes de nieve en los que solo resaltan los pinos y la iluminación navideña que por estos días hacen que el paisaje se vuelva realmente en una hermosa historia de cuentos.

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