Profesor becado comparte su experiencia tras tres semanas en Fukui por Jorge Correa

Las vueltas de la vida…de ser un profesor de inglés a ser un estudiante en Japón.

Así es, la vida te da sorpresas y te pone nuevos desafíos. Mi nueva travesía y experiencia de vida comenzó hace casi ya tres semanas cuando dejando con mucha pena el que fue mi hogar y familia durante 6 años, el Liceo Federico Albert Faupp de Chanco ubicado en la Séptima Región dije adiós a mi vida de profesor de inglés para convertirme en estudiante de japonés e investigador en mi área metodológica en un lugar muy lejano de Chanco y de Chile, me refiero a Fukui en Japón donde se encuentra la universidad de Fukui, la que se convirtió en mi centro de estudio y nuevo mundo hasta marzo de 2016, una ciudad muy encantadora y un poco más pequeña en comparación a las grandes y sobre pobladas urbes que vienen a nuestra mente cuando pensamos en este gigante asiático.


Partí el 22 de septiembre a las 10 de la noche desde Santiago para finalmente llegar a Fukui el 25 luego de un largo pero interesante viaje pasando por Texas en USA, luego al aeropuerto de Narita en Tokio y después al de Osaka para finalmente tomar un tren que me trajo hasta acá.


Las primera semana fue la orientación por parte de la Universidad, muchos trámites y papeles pero también la oportunidad de conocer personas de otros países como Egipto, Uzbekistán, Malasia, Indonesia, Filipinas por nombrar algunos, los que también estaban sintiéndose como yo, asustados, ansiosos, confundidos pero felices que fuéramos seleccionados para venir a estudiar acá.


El idioma japonés o nihongo es completamente distinto al inglés o eigo, que es mi segunda lengua. Pero el desafío de comunicarse con la gente, la cual es muy amable, correcta y preocupada por ayudar al extranjero en problemas se facilita por su buena disposición y paciencia si necesitas ayuda.


La comida es genial, sana, muy bien decorada y sabrosa aunque muchas veces no se los nombres o ingredientes pero dicen que todo entra por la vista, hasta el momento no me ha ido tan mal.


Mis clases de japonés ya comenzaron, es un gran desafío pero con ganas todo se puede lograr. Al estar en clases me siento como mis alumnos cuando les hablaba en ingles y les decía: Cómo no pueden entender esto? Es tan simple. Hay que estar en los zapatos de la gente para saber que se siente. Esto me ha hecho repensar mis formas de enseñar también, al aprender in situ la metodología de enseñanza del japonés como lengua extranjera. Cada cosa que vivo día a día es aprendizaje para mí. Me fascina aprender cosas nuevas cada día en este lugar tan lejos de chile.


Se extraña el hogar, sí, es parte del proceso, pero mi familia, en especial mis padres, hermanos, amigos y mi familia del liceo está siempre presentes en mi mente y corazón. Además, gracias a la tecnología y el internet los puedo ver y escuchar casi a diario lo que me hace sentir mejor, alegre y me da fuerzas para seguir con mi viaje de aprendizaje en tierras niponas.


Mi reflexión es la siguiente: sólo llevo tres semanas aquí y he aprendido mucho, creado nuevos lazos de amistad y profesionales, pero esto es sólo el comienzo, estoy seguro que me quedan muchas cosas más que vivir, conocer y aprender para mi vida profesional y personal en la tierra del sol naciente.


Jorge Correa.

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